sábado, 20 de marzo de 2010

Ni alba ni ocaso

Sábado 20 de marzo, 8:16am.

Último día de voluntariado, la calle estuvo despierta hasta hace media hora y yo tengo la extraña sensación de ser la primera en oler el rastro que dejaron las toneladas de pólvora en el aire, de ser la primera en pisar la ciudad repleta de nada después de haberlo tenido todo.

En la esquina del lugar acordado, 6 chicos y una chica, ellos tampoco sabían que habíamos firmado un horario comprometiendo nuestros feriados, sábados y domingos pero aún así, sonreíamos con pastelitos en la mano, pastelitos que la señora del horno juraba haber hecho esta mañana pero todos sabemos son las sobras de ayer. Pastelitos para octogenarios sin familia que recibirán con una sonrisa lo que les llevemos a la boca.

Lola, 87 años, madre de dos hijos y abuela de 3 nietos. No recuerda hace cuánto no los vé pero sí que a los 25 fue fallera mayor de su casal y su madre le regaló una peineta bañada en oro que tampoco recuerda dónde la dejó. Recuerda que todos los suyos se fueron a esperarla arriba, que la pastilla de las 3pm le genera acidez en el epigastrio y que los ojos de su esposo eran azules la última vez que los vió.

"Quisiera que alguien me haga moñitos de fallera" - digo casi gritando para que todos puedan oirme, la ciudad de las mascletàs parece haber ganado alguna batalla en sus oídos.

Todos me miran. Todos menos la señora Carmen de las pecas rojas que cuando me da beso me deja olor a jazmín en las mejillas y Juan el que se quita la boina marrón cada vez que habla de la guerra. Son los que no me oyen a menos que les susurre al oído que o ya llegué o ya me voy.

Pasaron 20 minutos y 3 angelitos ya jugaban con mi pelo, una a la derecha, otra a la izquierda y una atrás. "No te muevas" "Lo siento".

Disfrutaban tocando mi pelo aún oscuro, aún con melanina, discuten entre ellas técnicas ancestrales de belleza y yo me hago cada segundo un poquito más humana.

Llegan las enfermeras "hora del aseo", gritan. Eso basta para ver un ápice de rubor en todos. La hora del día que odian pero necesitan. Donde cierran los ojos y sonríen al saber que pronto lo han de olvidar.

Mi cara cambia de expresión, ya no sonrío, ahora controlo que se haga un buen trabajo, que tanta denuncia de maltrato sea mentira y salga de ese lugar tarareando alguna canción.

Las enfermeras no saben quién soy, "Voy de infiltrada, Lola, no te rías" , me miran inquietas "¿A quién vendrá a visitar?" y aceleran las manos para dejarlos limpios. Camino de una cama a otra mientras diviso los nombres de las trabajadoras. Una cansada, otra aún más. Manos rápidas que ya no sienten lo que tocan, sólo cumplen un objetivo. Ojos cansados de sufrir por madres ajenas y que optan por no sentir en absoluto y tomarlas a la ligera. Lo entiendo y sigo anotando.

Casi la 1pm, me despido de todos con dos besos, menos de Juan que siempre me da tres, uno en la frente, húmedo, tierno, un beso que no espera respuesta para sentirse pleno.

"Vuelves mañana, ¿verdad?" Giro, y al no saber quién preguntó, digo al ambiente y con la mirada vacía "Vuelvo, claro que volveré"

Salí pensando en la injusticia en la que se basa la vida, un desgaste natural del cuerpo y una suma de intensas emociones todo en una misma blanca y arrugada etapa. Mil preguntas sin respuesta encasilladas en una materia que se niega a responder ¿Cuántas veces más les prometieron que volverían? ¿Creen aún en el significado del "volveré"?

Lo siento por ellos, por todos los que no los ven sonreir al escuchar un chiste, los que no gozan de sus anécdotas de juventud y sus rituales diarios.

Pido para que nunca se cansen las que los cuidan, las que pasan 8 horas diarias rodeadas de tesoros difíciles de llevar.

Yo no sé ustedes, pero después de esto no tendré miedo a llegar a senil.


Senectud:

1. f. Período de la vida humana que sigue a la madurez.


2 comentarios:

  1. Merece la pena pasar la resaca de Falles de esta manera.
    Gracias por ser así y no acabar en Acuarela o en Spook como muchos otros jóvenes valencianos.
    Un abrazo y buen post.
    Sigo vigilándote.

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  2. :)

    Es lo más lindo que he leído en mucho tiempo. Tierno.
    Y sabes? Ayuda a llegar. A querer hacerlo.

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